lunes, 5 de diciembre de 2011

A eliminar el IVU abusivo

     El IVU es otro ejemplo de cómo esos genios de la política puertorriqueña hacen de una situación mala otra peor.  ¿A qué se debe que nuestro país haya caído en manos de personas tan incompetentes como José (Trucutú) Aponte para bregar con asuntos tan delicados como lo es las finanzas de un país? El funcionamiento de cualquier gobierno depende de un financiamiento saludable para poder dar los servicios esenciales al pueblo como son la salud, la seguridad y la educación; de no haberlo resulta en una merma de la calidad de vida. El gobierno de Puerto Rico se ha ido quedando corto en sus recaudos por la baja en la actividad económica debido a la crisis colonial. Una crisis económica acompañada de una crisis fiscal era lo menos que la hacía falta a Puerto Rico, pero déjenselo a estos genios que nos gobiernan y las consecuencias son nefastas.
     El modelo de impuestos de un 6.6 a la importación, que era el utilizado en Puerto Rico, se estaba quedando corto por una serie de exenciones que los políticos le fueron añadiendo para ganarse los votos de la gente a sabiendas de que resultaría en una crisis fiscal. (Los mismos que han desangrado la AEE por las mismas razones). Para ellos lo importante es ganar las elecciones y el que venga atrás que arree, metiéndonos en un callejón sin salida. Junto a las exenciones se combinó la falta de inspección de lo que entraba en los vagones y para no pagar el impuesto los importadores informaban una cosa distinta a lo que traían, si los cogían, que raramente sucedía (con el mira pa’l lao de los inspectores que ahí te va tu recompensa) pagaban una multa raquítica y seguían con las mismas triquiñuelas.  En vez de atender el problema eliminado las exenciones y atajando la corrupción, se inventaron el IVU sin un análisis serio de sus posibles implicaciones, por aquello de parecernos más a los americanos  por ser uno de los medios de recaudación más usado en los Estados, aunque no todos lo tienen.  Para ahogar a Acevedo Vila, aunque se fastidiara el país, lo querían limitar en un 4.5 % más el 1% municipal, total 5.5%. Pero como son tan ineptos, que no saben lo que escriben, resultó en el 7%. Aníbal creyó que el 7% iba a ser una bonanza firmó la legislación y después nadie quería asumir la paternidad de la criatura.
      Como era de esperarse, cosas hecha con las patas sin pensar sus consecuencias, resultan en un fracaso.  Según datos del Hacienda solo se recauda el 60%, la mayoría de los comerciantes evaden el pago totalmente o reportan menos, y se han inventado otro juego como si este país nos está ya suficientemente enfermo de jugar. Pagamos justos por pecadores al ser un impuesto (regresivo) supuestamente  igual para todos  pero que afecta más al pobre.  Ha encarecido aún más la vida y lo que no tomaron en cuesta, impusieron un tributo a lo que aquí se produce, una estocada más al productor puertorriqueño.  Que se regrese al 6.6 de lo importado, sin exenciones y con un sistema rígido de inspección, así también atajamos la droga que entra en furgones que nos cuesta una fortuna.
      ¿Y porque hemos caído en manos de gente tan mediocre? Porque lo peor de la colonia es lo que le hace al ser humano: creer en la fantasía, viviendo una realidad inexistente. Veamos: una “democracia” donde no elegimos a los que mandan (El Congreso), “ciudadano” de un país que para ejercer sus derechos ciudadanos tiene que mudarnos a otro; una economía “próspera” donde se empuja la dependencia sin producción nuestra; el país que más gasta en “educación con” con los aprovechamientos educativos más bajos, un sistema de “salud ejemplar”, en
manos de las aseguradoras en vez de los médicos; la lista es larga. Y lo que nos espera en el 2012, la competencia de los chicos plásticos, sin sustancia y sin liderato, creados por las agencias de publicidad. Que siga la fantasía y nuestra desgracia.   El próximo político que le pida su voto comprométalo a eliminar el IVU abusivo.    

El fantasma de la estadidad - 2

     En el artículo anterior sobre la estadidad argumentamos lo imposible que es la estadidad bajo las condiciones económicas actuales: un país inviable corroído por la colonia que destruye el “empresarismo” boricua y promueve la dependencia que se sostiene por los subsidios (de todo tipo). Y que están en entredicho porque la misma fortaleza económica de los Estados Unidos que los permite se viene a pique. Vimos como el intento de mejorar la condición colonial con el ELA,  permitiendo cierto nivel de gobierno local, por los puertorriqueños, tuvo al principio unos efectos positivos conducentes al mejoramiento de los niveles de vida  en nuestra población pero que a la larga se estrella porque no brego con la condición colonial. En el pasado nos comparaban con el estado más pobre de los EEUU, Misisipi, y la meta era de acortar la brecha que nos separaba de ese estado, en otras palabras, integrarnos más a los EEUU. Pero el modelo fracasó y las diferencias con ese estado son ahora mayores que cuando comenzó el ELA. Esta situación ha movido a sectores políticos de los EEUU a buscar alternativas de status para Puerto Rico y los amagues de conseguirle solución fracasaron ante la imposibilidad de crecimiento del ELA y de la inviabilidad de la estadidad, y también, por qué no decirlo, por la debilidad organizativa del independentismo; dejándonos en el limbo político de la colonia.
       Si una cosa dejó claro el Proyecto Johnston de status en los años ’90, fue la imposibilidad de la estadidad por los costos que ella le acarrearía al presupuesto federal. Para ese entonces el subsidio de la Sección 936 del Código de Rentas Internas para empresas foráneas en Puerto Rico estaba vigente y un análisis del CBO, Congresional Budget Office (Oficina Congresional de Presupuesto), sobre las consecuencias económicas para los EEUU (No para Puerto Rico) de las tres alternativas de Status, concluyó que la estadidad sería tan costosa que puso freno al Proyecto de Status en el Senado Federal y lo engavetaron. Lo mismo pasó con el Proyecto Young del ’98.
       Si algo salió a relucir en la discusión de estos proyectos de status es el hecho de que la estadidad sería un desastre económico para Puerto Rico y que los estadistas no tienen un programa de desarrollo económico que no sea, como lo señalamos en el boletín anterior, uno de mayor dependencia. Difícil de tragar para el norteamericano. Fue ante esta disyuntiva que los estadistas montaron toda una campaña en acciones reales como publicitarias, en un intento por mejorar las perspectivas para la estadidad. En ambas fracasaron, fueron por lana y salieron trasquilados.

        Lo primero que hicieron fue lograr la eliminación de la Sección 936, dejando a la colonia (ELA) sin su ropaje, al desnudo, sin su principal subsidio que la sostenía. Las consecuencias de esa decisión es por todos conocidos, el país se ha sumido en su peor crisis económica y fiscal en años, y aún no hemos tocado fondo. Lo que los estadistas, y todos los defensores de la colonia deben preguntarse es por qué el Congreso coincidió con su eliminación. ¿Nos estarán diciendo “que por ahí te pudras”?  No se vislumbran propuestas del Congreso para restablecer ese subsidio o algo parecido. Ante la inviabilidad de la colonia y la imposibilidad de la estadidad: ¿Qué nos queda?

       El otro intento que trataron fue rebatir los hallazgos del CBO poniéndole una cara bonita, aceptable, a la estadidad. Hicieron todo un montaje publicitario acompañado de un cabildeo costosísimo en Washington usando los fondos del pueblo. Crearon una Fundación, la “Citizens Educational Foundation”, anunciando en su página electrónica la existencia de un modelo económico para la estadidad hecho por unos profesores de Harvard que presentaba una visión positiva de la economía estadista. Buscamos el “estudio” de J Tomas Hexner y Glenn Jenkins y con lo primero que uno se tropieza es con la deshonestidad que siempre les caracteriza. ¡El llamado estudio fue pagado por la misma fundación educativa! Al leerlo vimos que no tienen nada en la bola; se trata de la utilización de un “modelo econométrico” aplicado a Puerto Rico sin tomar en consideración la realidad histórica-social nuestra. En otras palabras, es un estudio por encargo. La premisa de ese “estudio” es aplicar mecánicamente la teoría económica de que en economías cerradas aquellas regiones desventajadas tienden a elevar sus niveles económicos equiparándose a las más adelantadas. Por lo tanto, con la estadidad, como por arte de magia, al integrarnos más a la economía norteamericana se elevaría nuestro nivel de vida. ¿Pero dónde ha estado esa gente en los últimos ciento trece años de integración económica de Puerto Rico con la de los Estados Unidos? Ciertamente estaban en Harvard pero no en Puerto Rico. Si algo ha sido nocivo para el desarrollo económico de nuestra nación es el desbalance entre nuestros países que ha causado la eliminación de nuestra agricultura primero y luego la desaparición de nuestra manufactura y ahora de nuestro comercio. Las multinacionales norteamericanas se tragan cada renglón económico de los puertorriqueños dejándonos sin una base nuestra de donde apoyarnos. Las mejoras que hubo en los estándares de vida para nuestra población se han ido perdiendo con la crisis, ya no se puede ocultar la realidad de que cuando uno no tiene el poder estas tienen sus límites. Los doctores de Harvard no incluyen en su análisis, por ejemplo, la existencia permanente en los EEUU de bolsillos de pobreza extrema (Sectores de West Virginia, de Misisipi y hasta en el sur de Bronx) que no han alcanzado la “nivelación” alegada. ¿Es eso lo que queremos para nuestros hijos?
          La solución a los problemas económicos y sociales del ELA no está en la estadidad que no es otra cosa que la colonia en su máxima expresión. En próximos boletines continuaremos analizando otros aspectos del fantasma estadoista, ¿Ilusión o engaño? En el futuro presentaremos nuestras propuestas de la Independencia.

El fantasma de la estadidad

       El Movimiento pro estadista en Puerto Rico es el de mayor crecimiento en los últimos años hasta el punto de ser hoy la mayor fuerza política del país, independientemente de Fortuño. Ese
crecimiento ha estado basado en falsas promesas que hay que desenmascarar para que nuestro pueblo enfrente su realidad colonial. En los próximos boletines estaremos escudriñando eso que los más acérrimos defensores del colonialismo llaman “La Estadidad”. Empezaremos con las llamadas ventajas económicas.
La economía colonial bajo El ELA             
        En el pasado hicimos hincapié en el fracaso del ELA y del modelo económico colonial para Puerto Rico por ser uno con miras a beneficiar a la potencia imperial, los Estados Unidos, mediante un mercado cautivo para sus productos y empresas, sin estimular una economía saludable en Puerto Rico que promueva el desarrollo de una empresa boricua que se valga por sí misma. To’ pa’alla y na’ pa’ aca. Los defensores del ELA colonial sostienen que éste le sirvió bien a Puerto Rico al sacarnos de la pobreza extrema que existía para los años ’30. Ocultan que esos niveles extremos de pobreza eran también el producto de esa condición colonial, dominados por las corporaciones azucareras extranjeras. Señalamos que fuimos deslumbrados por el llamado “milagro económico” del ELA porque no fue otra cosa que cambiar la base económica del país de una agrícola a una industrial pero manteniendo la misma condición de sumisión. Hoy hemos visto como ese modelo también fracasó. Ahora, en vez de ser víctimas de las corporaciones agrícolas absentistas de entonces, las Centrales Azucareras, hoy lo somos de una manufactura y un comercio también absentista que han destruido aún más la iniciativa corporativa boricua. Un desarrollo económico por invitación, sin raíces en nuestro país nunca será sostenible cuando los invitados deciden empacar e irse para otros lares, como está ocurriendo. Las fallas de ese modelo económico se agudizan por su incapacidad de crear empleos y nuestra gente se ve obligada a irse del país. Vimos cómo los Estados Unidos pudieron aminorar con su poderío económico, y mediante el uso de varios subsidios (Las 936, cupones, etc.), los efectos negativos de esa realidad económica. Hoy esos Estados Unidos no cuentan con esa capacidad económica de los años 50 (Orígenes del ELA) y nos han dejado a la deriva disminuyendo paulatinamente esos subsidios que han mantenido esa ilusión de bienestar (Eliminación de las 936, cierre de bases militares y reducción de programas sociales que se avecinan). La consecuencia ha sido que el país ha ido descociéndose paulatinamente sin una base económica nuestra en donde apoyarnos.
       Hemos insistido que sin la independencia para controlar nuestro destino no tendremos salida. La independencia a la que aspiramos es más que una expresión política. Cuando hablamos de Independencia estamos hablando de esa capacidad del ser humano de valerse por sí mismo mediante el trabajo que nos honra. El modelo económico que promovemos va en esa dirección, crear los instrumentos que fortalezcan una base económica verdaderamente nuestra y que promueva el trabajo productivo en nuestra gente. Una sociedad improductiva lo que produce son males sociales y en esos nuestro país colonial es líder sobre muchos países. Los estadistas alegan que la estadidad será la solución de este debacle económico y social. ¿Cuál es su plan?  
La economía colonial bajo la Estadidad.
       Hicimos un esfuerzo en localizar un plan económico para la estadidad y fue imposible encontrarlo. El “plan económico” de los proponentes de la estadidad no es otro que más dependencia.
       “Bajo la estadidad tendríamos el derecho a participar equitativamente en la distribución de    
        recursos federales. El potencial incremento en fondos federales para nuestra isla a mediano plazo es de 88%, es decir $9.5 billones anuales que actualmente no se reciben.” Así dice el programa del PNP. Y más adelante añade; “Casi el 60% de la población de PR no tendría que pagar contribuciones federales sobre sus ingresos. Es decir. Que casi seis de cada 10 personas no tendrían que pagar un solo centavo, pero recibirían muchos beneficios…”, Y mencionan una retahíla de programas federales a los cuales tendríamos derecho bajo la estadidad.
      ¿Es que esta gente no se abochorna? O es que al saber de la imposibilidad de la estadidad en esos términos sus objetivos como políticos es ofrecer lo que no pueden dar para de esta manera lograr el apoyo electoral a su partido PNP y así enriquecerse con el presupuesto del gobierno; que es lo que verdaderamente les importa. Un programa basado en más dependencia no va para ningún lado y es una de las razones por la cual la estadidad nunca ha sido ofrecida a Puerto Rico. Los norteamericanos no se caracterizan por “ser niños de teta”. ¡Que los estadistas no se vistan que no van! Están enredados en su propia demagogia electoral.  Sin un pueblo libre, dispuesto a enfrentar su situación, lo estás condenando al sometimiento más abyecto y de esta realidad no pueden escapar. Los gringos también lo saben. Nuestro pueblo tiene que tomar conciencia de esto, solo de esta manera podremos hamaquear el yugo colonial y finalmente crear el país del que nos sintamos orgullosos al ser el producto nuestro.
     (En el próximo boletín analizaremos el intento de un grupo de estadistas por darle respetabilidad a su propuesta económica pagándoles a unos profesores de Harvard para que le escribieran un “modelo económico” favorable a la estadidad.  ¿Ilusión o engaño?)

La criminalidad en Puerto Rico

En un fin de semana de octubre asesinaron a 19 personas en Puerto Rico.  Al paso que vamos pasaremos de los mil ciento cincuenta (1,150) asesinatos en un año.  Esto es una cifra terrible para cualquier país que demuestra un deterioro social alarmante.
¿Cómo es posible que hayamos llegado a este nivel?  ¿Qué estamos haciendo como sociedad y que podemos hacer?
Lo fácil sería culpar el gobierno de turno, y aunque ellos han contribuido al deterioro del país la realidad es que va más allá de un partido en particular, es el producto del colapso del sistema económico y político colonial para el cual ninguno de los partidos coloniales tienen soluciones.
El gobierno de Fortuño ha señalado el problema como uno de “falta de valores” y básicamente les echa la culpa a los ciudadanos por la criminalidad, no menciona que las sociedades no se dan en el vacío.  Usted puede enseñarles valores a sus hijos sobre la honestidad, la dignidad del trabajo, la solidaridad humana, el respeto, pero cuando su hijo se tira a la calle se encuentra un país sin trabajo, con políticos deshonestos, con la falta de respeto de unos a otros y con la idea de que “el más bravo sale hacia adelante”.
Esta es la sociedad en que sus hijos tienen que desenvolverse: 239,275 familias en Puerto Rico viven con menos de $10 mil dólares al año.  El desempleo ronda el 18%.  Todos tenemos familiares o conocemos recién graduados que no consiguen empleos o están trabajando en un “fast food” al mínimo federal.  Un 45% de nuestra población vive bajo el nivel de pobreza y de la dependencia.  Solo tenemos un 42% de la fuerza laboral trabajando.  El 80% de los confinados estaban desempleados al momento de cometer su crimen, y no tenían ocupación u oficio.
No hay dudas que las condiciones económicas y la desigualdad ha aumentado el narcotráfico, que es la causa principal de la criminalidad y los asesinatos.  Hay que señalar que Puerto Rico no produce drogas, ni armas.  Todas son importadas del exterior.  Nosotros no tenemos el poder para controlar nuestras fronteras, ni decidir lo que entra o no entra al país, esto lo hace el gobierno extranjero de Estados Unidos.  La Aduana, el FBI, Homeland Security, el Coast Guard, la DEA, son los encargados de eso.  Todas estas agencias juntas solo incautan un 10% de las drogas ilegales que llegan a Puerto Rico, o mejor dicho, permiten la entrada de un 90%.  Además, por nuestra condición colonial, los traficantes usan nuestro territorio para exportar la droga a Estados Unidos, que es el consumidor #1 de drogas ilegales en el mundo.  Lo que no dice bien de esa sociedad.
Esta es la realidad sobre la criminalidad, pero esta información no es para abrumarnos o quedarnos sin hacer nada, al contrario es para que tomemos conciencia que nos corresponde a nosotros cambiarla.  La política de “mano dura” del gobierno actual y de los otros en el pasado ha fracasado porque no atienden el problema de fondo.
Las alternativas que podemos considerar a corto plazo respecto al problema de las drogas son: la descriminalización[1], la normalización[2] y la medicación[3].  Estas medidas, en otros países como Holanda, Suecia e Inglaterra, han logrado bajar la incidencia criminal y el uso de las drogas. 
Terminamos recordándole una verdad, Puerto Rico para Estados Unidos es una finca privada que le genera $33 billones en ganancias anaules; y si para mantener esa finca ellos tienen que darle algo en “ayudas federales” a esos puertorriqueños para que no se quejen, lo hacen sin pestañar, pero en el fondo solo les preocupa sus intereses.  Si Puerto Rico está en un colapso económico ó alto grado de criminalidad no es problema de ellos, “such is life”, resuelvan ustedes.
Nos toca a nosotros cambiar esa realidad, solo a nosotros nos importa lo que pasa aquí, a nadie más.  Solo con poderes e integrándonos como país al resto de los 193 países del mundo comenzaremos a resolver el problema económico y político que es la raíz verdadera de la criminalidad.


[1] La descriminalización consiste en no procesar ni penalizar a personas que poseen pequeñas dosis de las drogas; pero se mantienen las leyes penalizando la distribución y venta de las mismas.
[2] La normalización es aceptar al usuario como si fuera una persona normal y no un criminal.
[3] La medicación es proveer ciertas drogas a los adictos bajo supervisión médica.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Quienes somos

 

     El nombre del Moviminto se tomó en honor al compañero José A. (Ñin) Negrón, naranjiteño y miembro del Partido Nacionalista Puertorriqueño, combatiente de la Insurrección  de octubre de 1950 y luchador incansable por nuestra soberanía e independencia.