lunes, 5 de diciembre de 2011

El fantasma de la estadidad

       El Movimiento pro estadista en Puerto Rico es el de mayor crecimiento en los últimos años hasta el punto de ser hoy la mayor fuerza política del país, independientemente de Fortuño. Ese
crecimiento ha estado basado en falsas promesas que hay que desenmascarar para que nuestro pueblo enfrente su realidad colonial. En los próximos boletines estaremos escudriñando eso que los más acérrimos defensores del colonialismo llaman “La Estadidad”. Empezaremos con las llamadas ventajas económicas.
La economía colonial bajo El ELA             
        En el pasado hicimos hincapié en el fracaso del ELA y del modelo económico colonial para Puerto Rico por ser uno con miras a beneficiar a la potencia imperial, los Estados Unidos, mediante un mercado cautivo para sus productos y empresas, sin estimular una economía saludable en Puerto Rico que promueva el desarrollo de una empresa boricua que se valga por sí misma. To’ pa’alla y na’ pa’ aca. Los defensores del ELA colonial sostienen que éste le sirvió bien a Puerto Rico al sacarnos de la pobreza extrema que existía para los años ’30. Ocultan que esos niveles extremos de pobreza eran también el producto de esa condición colonial, dominados por las corporaciones azucareras extranjeras. Señalamos que fuimos deslumbrados por el llamado “milagro económico” del ELA porque no fue otra cosa que cambiar la base económica del país de una agrícola a una industrial pero manteniendo la misma condición de sumisión. Hoy hemos visto como ese modelo también fracasó. Ahora, en vez de ser víctimas de las corporaciones agrícolas absentistas de entonces, las Centrales Azucareras, hoy lo somos de una manufactura y un comercio también absentista que han destruido aún más la iniciativa corporativa boricua. Un desarrollo económico por invitación, sin raíces en nuestro país nunca será sostenible cuando los invitados deciden empacar e irse para otros lares, como está ocurriendo. Las fallas de ese modelo económico se agudizan por su incapacidad de crear empleos y nuestra gente se ve obligada a irse del país. Vimos cómo los Estados Unidos pudieron aminorar con su poderío económico, y mediante el uso de varios subsidios (Las 936, cupones, etc.), los efectos negativos de esa realidad económica. Hoy esos Estados Unidos no cuentan con esa capacidad económica de los años 50 (Orígenes del ELA) y nos han dejado a la deriva disminuyendo paulatinamente esos subsidios que han mantenido esa ilusión de bienestar (Eliminación de las 936, cierre de bases militares y reducción de programas sociales que se avecinan). La consecuencia ha sido que el país ha ido descociéndose paulatinamente sin una base económica nuestra en donde apoyarnos.
       Hemos insistido que sin la independencia para controlar nuestro destino no tendremos salida. La independencia a la que aspiramos es más que una expresión política. Cuando hablamos de Independencia estamos hablando de esa capacidad del ser humano de valerse por sí mismo mediante el trabajo que nos honra. El modelo económico que promovemos va en esa dirección, crear los instrumentos que fortalezcan una base económica verdaderamente nuestra y que promueva el trabajo productivo en nuestra gente. Una sociedad improductiva lo que produce son males sociales y en esos nuestro país colonial es líder sobre muchos países. Los estadistas alegan que la estadidad será la solución de este debacle económico y social. ¿Cuál es su plan?  
La economía colonial bajo la Estadidad.
       Hicimos un esfuerzo en localizar un plan económico para la estadidad y fue imposible encontrarlo. El “plan económico” de los proponentes de la estadidad no es otro que más dependencia.
       “Bajo la estadidad tendríamos el derecho a participar equitativamente en la distribución de    
        recursos federales. El potencial incremento en fondos federales para nuestra isla a mediano plazo es de 88%, es decir $9.5 billones anuales que actualmente no se reciben.” Así dice el programa del PNP. Y más adelante añade; “Casi el 60% de la población de PR no tendría que pagar contribuciones federales sobre sus ingresos. Es decir. Que casi seis de cada 10 personas no tendrían que pagar un solo centavo, pero recibirían muchos beneficios…”, Y mencionan una retahíla de programas federales a los cuales tendríamos derecho bajo la estadidad.
      ¿Es que esta gente no se abochorna? O es que al saber de la imposibilidad de la estadidad en esos términos sus objetivos como políticos es ofrecer lo que no pueden dar para de esta manera lograr el apoyo electoral a su partido PNP y así enriquecerse con el presupuesto del gobierno; que es lo que verdaderamente les importa. Un programa basado en más dependencia no va para ningún lado y es una de las razones por la cual la estadidad nunca ha sido ofrecida a Puerto Rico. Los norteamericanos no se caracterizan por “ser niños de teta”. ¡Que los estadistas no se vistan que no van! Están enredados en su propia demagogia electoral.  Sin un pueblo libre, dispuesto a enfrentar su situación, lo estás condenando al sometimiento más abyecto y de esta realidad no pueden escapar. Los gringos también lo saben. Nuestro pueblo tiene que tomar conciencia de esto, solo de esta manera podremos hamaquear el yugo colonial y finalmente crear el país del que nos sintamos orgullosos al ser el producto nuestro.
     (En el próximo boletín analizaremos el intento de un grupo de estadistas por darle respetabilidad a su propuesta económica pagándoles a unos profesores de Harvard para que le escribieran un “modelo económico” favorable a la estadidad.  ¿Ilusión o engaño?)

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