El IVU es otro ejemplo de cómo esos genios de la política puertorriqueña hacen de una situación mala otra peor. ¿A qué se debe que nuestro país haya caído en manos de personas tan incompetentes como José (Trucutú) Aponte para bregar con asuntos tan delicados como lo es las finanzas de un país? El funcionamiento de cualquier gobierno depende de un financiamiento saludable para poder dar los servicios esenciales al pueblo como son la salud, la seguridad y la educación; de no haberlo resulta en una merma de la calidad de vida. El gobierno de Puerto Rico se ha ido quedando corto en sus recaudos por la baja en la actividad económica debido a la crisis colonial. Una crisis económica acompañada de una crisis fiscal era lo menos que la hacía falta a Puerto Rico, pero déjenselo a estos genios que nos gobiernan y las consecuencias son nefastas.
El modelo de impuestos de un 6.6 a la importación, que era el utilizado en Puerto Rico, se estaba quedando corto por una serie de exenciones que los políticos le fueron añadiendo para ganarse los votos de la gente a sabiendas de que resultaría en una crisis fiscal. (Los mismos que han desangrado la AEE por las mismas razones). Para ellos lo importante es ganar las elecciones y el que venga atrás que arree, metiéndonos en un callejón sin salida. Junto a las exenciones se combinó la falta de inspección de lo que entraba en los vagones y para no pagar el impuesto los importadores informaban una cosa distinta a lo que traían, si los cogían, que raramente sucedía (con el mira pa’l lao de los inspectores que ahí te va tu recompensa) pagaban una multa raquítica y seguían con las mismas triquiñuelas. En vez de atender el problema eliminado las exenciones y atajando la corrupción, se inventaron el IVU sin un análisis serio de sus posibles implicaciones, por aquello de parecernos más a los americanos por ser uno de los medios de recaudación más usado en los Estados, aunque no todos lo tienen. Para ahogar a Acevedo Vila, aunque se fastidiara el país, lo querían limitar en un 4.5 % más el 1% municipal, total 5.5%. Pero como son tan ineptos, que no saben lo que escriben, resultó en el 7%. Aníbal creyó que el 7% iba a ser una bonanza firmó la legislación y después nadie quería asumir la paternidad de la criatura.
Como era de esperarse, cosas hecha con las patas sin pensar sus consecuencias, resultan en un fracaso. Según datos del Hacienda solo se recauda el 60%, la mayoría de los comerciantes evaden el pago totalmente o reportan menos, y se han inventado otro juego como si este país nos está ya suficientemente enfermo de jugar. Pagamos justos por pecadores al ser un impuesto (regresivo) supuestamente igual para todos pero que afecta más al pobre. Ha encarecido aún más la vida y lo que no tomaron en cuesta, impusieron un tributo a lo que aquí se produce, una estocada más al productor puertorriqueño. Que se regrese al 6.6 de lo importado, sin exenciones y con un sistema rígido de inspección, así también atajamos la droga que entra en furgones que nos cuesta una fortuna.
¿Y porque hemos caído en manos de gente tan mediocre? Porque lo peor de la colonia es lo que le hace al ser humano: creer en la fantasía, viviendo una realidad inexistente. Veamos: una “democracia” donde no elegimos a los que mandan (El Congreso), “ciudadano” de un país que para ejercer sus derechos ciudadanos tiene que mudarnos a otro; una economía “próspera” donde se empuja la dependencia sin producción nuestra; el país que más gasta en “educación con” con los aprovechamientos educativos más bajos, un sistema de “salud ejemplar”, en
manos de las aseguradoras en vez de los médicos; la lista es larga. Y lo que nos espera en el 2012, la competencia de los chicos plásticos, sin sustancia y sin liderato, creados por las agencias de publicidad. Que siga la fantasía y nuestra desgracia. El próximo político que le pida su voto comprométalo a eliminar el IVU abusivo.