En un fin de semana de octubre asesinaron a 19 personas en Puerto Rico. Al paso que vamos pasaremos de los mil ciento cincuenta (1,150) asesinatos en un año. Esto es una cifra terrible para cualquier país que demuestra un deterioro social alarmante.
¿Cómo es posible que hayamos llegado a este nivel? ¿Qué estamos haciendo como sociedad y que podemos hacer?
Lo fácil sería culpar el gobierno de turno, y aunque ellos han contribuido al deterioro del país la realidad es que va más allá de un partido en particular, es el producto del colapso del sistema económico y político colonial para el cual ninguno de los partidos coloniales tienen soluciones.
El gobierno de Fortuño ha señalado el problema como uno de “falta de valores” y básicamente les echa la culpa a los ciudadanos por la criminalidad, no menciona que las sociedades no se dan en el vacío. Usted puede enseñarles valores a sus hijos sobre la honestidad, la dignidad del trabajo, la solidaridad humana, el respeto, pero cuando su hijo se tira a la calle se encuentra un país sin trabajo, con políticos deshonestos, con la falta de respeto de unos a otros y con la idea de que “el más bravo sale hacia adelante”.
Esta es la sociedad en que sus hijos tienen que desenvolverse: 239,275 familias en Puerto Rico viven con menos de $10 mil dólares al año. El desempleo ronda el 18%. Todos tenemos familiares o conocemos recién graduados que no consiguen empleos o están trabajando en un “fast food” al mínimo federal. Un 45% de nuestra población vive bajo el nivel de pobreza y de la dependencia. Solo tenemos un 42% de la fuerza laboral trabajando. El 80% de los confinados estaban desempleados al momento de cometer su crimen, y no tenían ocupación u oficio.
Esta es la realidad sobre la criminalidad, pero esta información no es para abrumarnos o quedarnos sin hacer nada, al contrario es para que tomemos conciencia que nos corresponde a nosotros cambiarla. La política de “mano dura” del gobierno actual y de los otros en el pasado ha fracasado porque no atienden el problema de fondo.
Las alternativas que podemos considerar a corto plazo respecto al problema de las drogas son: la descriminalización[1], la normalización[2] y la medicación[3]. Estas medidas, en otros países como Holanda, Suecia e Inglaterra, han logrado bajar la incidencia criminal y el uso de las drogas.
Terminamos recordándole una verdad, Puerto Rico para Estados Unidos es una finca privada que le genera $33 billones en ganancias anaules; y si para mantener esa finca ellos tienen que darle algo en “ayudas federales” a esos puertorriqueños para que no se quejen, lo hacen sin pestañar, pero en el fondo solo les preocupa sus intereses. Si Puerto Rico está en un colapso económico ó alto grado de criminalidad no es problema de ellos, “such is life”, resuelvan ustedes.
Nos toca a nosotros cambiar esa realidad, solo a nosotros nos importa lo que pasa aquí, a nadie más. Solo con poderes e integrándonos como país al resto de los 193 países del mundo comenzaremos a resolver el problema económico y político que es la raíz verdadera de la criminalidad.
[1] La descriminalización consiste en no procesar ni penalizar a personas que poseen pequeñas dosis de las drogas; pero se mantienen las leyes penalizando la distribución y venta de las mismas.
[2] La normalización es aceptar al usuario como si fuera una persona normal y no un criminal.
[3] La medicación es proveer ciertas drogas a los adictos bajo supervisión médica.
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